Hagamos piña

Dejad que comparta con vosotros la piña tan bonita que hicieron los niños con la profe Juani en clase de religión para celebrar el Día de la Paz. ¡Me encanta!

Aprovecho para deciros que no he olvidado subir fotos de las cajas “espaciales”. Estoy esperando alguna que falta para enseñarlas todas. Son espectaculares.

Día de la Paz

Hoy hemos celebrado el día en el que tenemos que reflexionar sobre la razón por la que hay un día dedicado a la paz. Para ello hemos debatido siguiendo las reglas de los debates: turnos de palabra, moderadores, escucha y respeto. Hablar de paz nos lleva inevitablemente a hablar de todo lo contrario: guerra, hambre, pobreza…

Por suerte nuestros pequeños se dan cuenta de que todos tenemos que cambiar. Han llegado a la conclusión de que la pobreza se podría erradicar brindando oportunidades.

“Dame un pez y cenaré esta noche. Enséñame a pescar y cenaré siempre”.

Para terminar, hemos cantado y dramatizado la canción que eligió Irene, nuestra coordinadora de bilingüismo. Ha quedado bien, ¿verdad?

Peace in my fingers

¡Esta es la canción que cantaremos mañana para celebrar el Día de la Paz!

Aquí tenéis la letra:

I’ve got peace, peace, peace in my fingers

Watch what I can do!

I’ve got peace, peace, peace in my fingers

I’m gonna shake hands with you!

(Repeat)

I’ve got words, words, words in my head

Watch what I can do!

I’ve got words, words, words in my head

I’m gonna talk thing over with you!

(Repeat)

I’ve got love, love, love in my heart

Watch what I can do!

I’ve got love, love, love in my heart

I’m gonna give some to you!

(Repeat)

I’ve got peace, peace, peace in my fingers

Words, words, words in my head

I’ve got love, love, love in my heart

I’m gonna give some to you!

La patrulla de la lechuga verde: Capítulo 6

El despertador sonó a las seis, como cada mañana de lunes a sábado. Pasaron unos segundos hasta que se decidió a sacar la mano de debajo de la manta para apagarlo. Hacía frío fuera y no había un lugar en el que estar mejor que en la cama. Aún así, se estiró y consiguió levantarse.

Fue hacia el baño para asearse. Juanjo nunca se duchaba por la mañana. Prefería hacerlo por las noches porque el agua caliente lo relajaba antes de ir a dormir. Una vez vestido, preparó dos cafés. Uno de ellos lo echó en un vaso de papel y el otro lo puso sobre la mesa, junto a una manzana y una tostada.

Mientras desayunaba, a Juanjo le gustaba leer algo. Esta vez tenía una revista de National Geographic con una noticia de un exoplaneta llamado Barnard b que acababa de ser descubierto. “¡Qué pequeños somos”, solía pensar cuando leía acerca de estos temas.

Se puso el chaquetón que más abrigaba de los que tenía en casa y salió. Había dos formas de llegar a su tienda, una charcutería del barrio que llevaba allí toda una vida. Él siempre elegía la más larga. Le gustaba pasear tranquilamente para disfrutar de la soledad de las calles a esas horas tan tempranas. A escasos metros de la charcutería, dejaba el vaso de papel con café a un hombre que dormía cerca de allí. Después, abría. Siempre la misma rutina. Cada día.

Su primer cliente siempre era Fermín, un vecino que paseaba de tienda en tienda con un pequeño televisor bajo el brazo para repararlo, aunque poco arreglo tenía.

– Buenos días. Vengo a que me arregle la tele -decía todos los días.

– Buenos días, Fermín. ¡Estás en la charcutería! No tengo herramientas aquí, pero ven cuando quieras -sonreía Juanjo.

Aquel hombre le hacía pensar con nostalgia en el pasado, en todos los años que llevaba viviendo en el barrio. A él le gustaba. Era feliz allí.

Miró hacia la calle. Anunciaba una oferta de salchichas y recordó cómo había conseguido aquella del escaparate. Años atrás viajó a Berlín, la capital alemana. Fue no solo porque le atraía la ciudad, sino porque Alemania es la cuna de las salchichas. Allí las hay de todos los tipos y él quería conocerlas todas para su negocio. Fue de puesto en puesto y de restaurante en restaurante buscando las mejores. Y fue así como, en uno de esos puestos ambulantes, se hizo con la salchicha del escaparate.

Fue a comer una Currywurst, típica salchicha alemana a la que echan tomate y curry y suelen acompañar con patatas. Hablando con el dependiente le llamó la atención una salchicha que tenía fuera del alcance de los clientes.

– ¿De qué tipo es esa salchicha? Nunca había visto una así.

– Esa salchicha es especial. Es una bratwurst de cerdo, creo, aunque no estoy seguro.

– Quiero llevármela -dijo decidido Juanjo.

– ¡De ninguna manera! -zanjó el dependiente-. Esa salchicha no está en venta.

– ¿Cómo que no está en venta? Eso es absurdo. En una tienda se vende todo lo que hay.

– No está en venta. Esa salchicha tiene poderes -el vendedor susurró al decir eso.

– ¿Poderes? -Juanjo reía-. Una salchicha con poderes. Lo que me faltaba oír.

– ¿No lo crees?

Si decir una palabra más, cogió la salchicha y la colocó junto a una pared azul. De repente, ante los ojos de Juanjo, la salchicha cambió su color por el de la pared. Daba igual dónde la pusiera. Ésta siempre cambiaba su color.

– ¡Esta salchicha sería un gancho perfecto para mi charcutería! Por favor, quiero comprársela.

– ¡No!

– ¡Puedo ofrecerle 500€! -Juanjo comenzaba a suplicar.

– No. Creo que no -el vendedor empezaba a dudar.

– Está bien -contestó Juanjo-. ¡Le ofrezco 1.500€!

– ¿1.500? Eso es bastante dinero. La verdad es que no me vendría nada mal -dejó que pasaran unos segundos antes de continuar-. El problema es que la echaría de menos. Lleva muchos años conmigo.

– Le propongo algo. Le doy el dinero y me comprometo a mandarle una fotografía de la salchicha todos los meses. Así sabrás que está bien cuidada y podrás verla a menudo.

No necesitó mucho tiempo para cerrar el trato.

– De acuerdo -contestó el vendedor alemán-, trato hecho. Pero con una condición. Si un solo mes no me envías la foto de la salchicha, te comprometerás a traerla de nuevo y no te devolveré el dinero.

– No tengo ningún problema.

 

De aquello hacía ya tres años. Nunca faltó a su palabra y nunca lo haría. Todos los meses seguiría mandando la foto de la salchicha para alegría de su original dueño.

Las campanas que tenía sobre la puerta sonaron cuando ésta se abrió e hicieron que dejara ese pensamiento para atender a quienes habían entrado. Cuatro niños del vecindario entraron y se dirigieron al mostrador. Estuvieron hablando un rato con él, aunque no compraron nada. Al poco rato, salieron bastante nerviosos, casi corriendo. Al mirar al mostrador, Juanjo vio que habían olvidado una moneda de euro, con lo que la cogió para devolvérsela, pero justo al pasar junto al escaparate se dio cuenta de algo hizo que sintiera escalofríos.

La salchicha mágica no estaba. Había desaparecido. Miró nervioso por el suelo. Buscó por toda la tienda, pero no estaba. Entonces lo comprendió. Por eso había una moneda sobre el mostrador.

Aquellos niños se la habían llevado. Esa pandilla. Esa patrulla.

Recomendaciones de nuestros lectores

Aunque no nos ha dado tiempo a ver todos los libros que han traído hoy los compañeros, os mandamos las recomendaciones de hoy.

Comenzamos con Claudia, que nos trae “Junie B. Jones y el diario de clase”. Junie está a punto de empezar un nuevo curso. Deberá acostumbrarse a su nueva clase, a su nuevo profesor… y a un montón de niños y niñas que son unos perfectos desconocidos.

 

Yonai nos ha sorprendido a todos con el libro que nos ha traído, “El colegio más raro del mundo”. El colegio de Fede es el más raro del mundo. Para empezar, se llama TELE: Tecno Escuela de Lenguas Extranjeras. Pero lo que hace que sea realmente especial es que, cuando un niño o una niña sale del cole, se va con el primer padre o madre que haya llegado, y este lo tiene que tratar como a su propio hijo y traerle de vuelta a la escuela al día siguiente. 

¿Os imagináis?

De nuevo Isadora Moon se cuela en las recomendaciones. Alejandra, que se ha convertido en una de nuestras grandes lectoras, nos trae “Isadora Moon celebra su cumpleaños”. ¡Gracias por traerlo!

“Cuentos clásicos”, de la editorial Susaeta, es la aportación de Carlota. Un gran libro para todos, lleno de ilustraciones originales e imaginativas, que nos hará pasar un buen rato leyendo o escuchando los cuentos clásicos más conocidos y otros que quizás no lo son tanto.

Jaime apuesta hoy por el fútbol y nos quiere recomendar que leamos alguno de estos dos libros. Por un lado, “Mini Timmy, superestrella del fútbol”. Timmy está deseando jugar en el equipo de fútbol de su colegio. Pero hay un problema.… Como es un poco bajito, todos le pasan por encima para quitarle la pelota. ¡Necesita crecer un montón cuanto antes! Y entonces, cuando más falta le hace…, ¡Timmy descubre que tiene una increíble habilidad para jugar al fútbol!

En segundo lugar, “¡Campeón! El sueño de Tony”. Tony Grizi sueña con unirse al equipo de jóvenes campeones que dirige su padre. Por un golpe de suerte o quizás por cosas del destino, el delantero actual del equipo se lesiona durante las vacaciones, y es necesario encontrar un reemplazo cuanto antes.img_20190125_1347313258632963503950978.jpg

“Cuentos cortos, cortitos y requetecortos”. Con este original título nos sorprende hoy Martina. Este volumen recoge cuentos cortísimos sobre deseos que se hacen realidad, niños que van al cole volando en las alas del viento o bañeras que se transforman en piscinas con tobogán. Los peques se sentirán a sus anchas con estas historias que funden fantasía y realidad para convertir el mundo normal en un universo mágico, cuyos verdaderos protagonistas son el juego y la imaginación.

Daniela nos trae “Que tus deseos se cumplan”, de My little pony, un libro con ilustraciones llenas de color, como ella.

Alucinados nos hemos quedado con los dos libros de Jesús. ALUCINADOS.

Primero, con “Pupi: Tierra a la vista”. Un libro para conocer dónde vivía Pupi antes de aterrizara en la Tierra y las muchas aventuras que vivió durante el trayecto. Incluye juegos, pasatiempos, recetas originales y humor, mucho humor. Además, podremos enfrentarnos al reto de encontrar todos los secretos que se ocultan detrás de la tinta térmica que se borra al pasar nuestros dedos por encima.

También nos trae “100 cosas que saber sobre el espacio”. Este fantástico libro está repleto de datos verídicos que responden a cantidad de preguntas sobre el espacio y plantean otras nuevas. Sus bonitas ilustraciones contienen textos breves que condensan información compleja en pequeños bocados fáciles de digerir.

¿Sabíais que en la Luna hay unos 180.000 kilos de basura espacial? Por ejemplo, las botas de Neil Amstrong siguen allí porque no necesitaban traerlas de vuelta.

 

También Jesús nos ha traído algo relacionado con nuestro proyecto “Space Odissey”. El Sistema Solar, de National Geographic. Es una edición espectacular, con cientos de fotografías y datos muy interesantes. 

El libro que nos recomienda Sara me suena un poquito. “El principito”.

“Viví así, solo, sin nadie con quien hablar verdaderamente, hasta que tuve una avería en el desierto del Sahara, hace seis años. Algo se había roto en mi motor. Y como no tenía conmigo ni mecánico ni pasajeros, me dispuse a realizar, solo, una reparación difícil. Era, para mí, cuestión de vida o muerte. Tenía agua apenas para ocho días.
La primera noche dormí sobre la arena a mil millas de toda tierra habitada. Estaba más aislado que un náufrago sobre una balsa en medio del océano. Imaginaos, pues, mi sorpresa cuando, al romper el día, me despertó una extraña vocecita que decía:
—Por favor…, ¡dibújame un cordero!” 

 

Felices Lecturas.

Mammals

Buenos días, chicos. Aquí tenéis la imagen interactiva con la que vamos a trabajar hoy en clase. Abridla e id poniendo el ratón de vuestro ordenador sobre cada botón para obtener información sobre los mamíferos. Después, escribid esa información en la ficha que os he dado y haced un dibujo al lado sobre cada punto.

//www.thinglink.com/card/1144892674285764611

Os dejo aquí la ficha sobre la que hemos trabajado por si queréis repetirlo en casa:

Mammals