La persistencia de la memoria

¡Feliz año a todas las familias de clase! Ya estamos de nuevo de vuelta. Os deseo a todos un feliz trimestre y, sobre todo, pleno de salud.

Hoy hemos empezado, como no podía ser de otra forma, hablando de nuestras vacaciones de Navidad. Cada compañero de clase nos ha contado dos regalos que le hayan traído los Reyes. Hemos aprovechado los que más se repetían para hacer una tabla de registro y después han pasado estos datos a una gráfica de barras.

Terminadas las mates, viajamos al MoMA de Nueva York para ver la que seguramente sea la obra más famosa de Dalí: «La persistencia de la memoria» o «Los relojes blandos».

Primero, como siempre, hemos empezado a describir las evidencias, lo que claramente vemos: relojes, playa, atardecer… Después, lo que nos hace sentir. Se han dicho cosas muy interesantes.

Terminados los árboles de descripciones, hemos empezado a hablar de este óleo. Este pequeño cuadro de solamente 33 centímetros de ancho tiene dos interpretaciones distintas. Una de ellas fue desvelada por el propio Dalí en una de sus surrealistas entrevistas: son relojes hechos de queso camembert.

La otra es mucho más física: un guiño a la Teoría de la relatividad de Einstein, publicada unos años antes de que se hiciera este cuadro.

De una forma u otra, los niños han dicho cosas tan inteligentes como que «representa el tiempo que se nos acaba», «los relojes se derriten por el calentamiento global», «lo que hay en el suelo es algo que ya no tiene vida porque su tiempo ha acabado».

4 comentarios en “La persistencia de la memoria

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