El perrito caliente parlante (primera parte)

Os dejo aquí la primera parte del primer relato de Amazing Stories. Esto no es literatura barata, sino que ha pasado por las mentes con imaginación infinita de niños y niñas de 5 y 6 años. Yo sólo les guío un poco. De no ser así, algunas escenas se saldrían “un poco” del argumento. Mi mala cabeza ha olvidado los dibujos que acompañan a esta historia en clase. La semana que viene, vendrá con las ilustraciones. Veréis que en la historia aparecen algunas palabras en negrita. Repasadlas con ellos para que vayamos ampliando vocabulario. ¿Quién sabe si esto es el comienzo de las futuras andaduras de una escritora o escritor?

“Abrígales la infancia y no pasarán frío el resto de su vida”


 

Pedrito “Cabezón” tenía 5 años, aunque estaba a punto de cumplir los 6. Todo el mundo le llamaba Cabezón, no por el tamaño de su cabeza, sino porque era terco como una mula. Tan cabezota era que podía pasar toda una tarde tomando una sopa porque decía que sabía mejor si la tomaba con un tenedor y, claro, la sopa caía continuamente en el plato.

A Pedrito le gustaba comer. Mucho. Muchísimo. Tanto que justo antes de dar el primer bocado ¡le hablaba a la comida!

– Hola, mazorquita de maíz. Eres guapísima. Siento mucho comerte, pero no me queda otra.

Un día, mientras veía la “tele”, sonó el teléfono. Era Juanita, una de sus mejores amigas. Quedaron para jugar juntos en el parque. Juanita tenía el pelo largo y rubio; liso y suave como la seda. Era súper bromista. A quien más le gustaba gastar bromas era a Neno, el tercero de la pandilla. La broma que siempre le funcionaba era poner un cojín de mentira sobre las sillas, para que cuando alguien se sentara, ¡sonara una pedorreta! Juanita, Pedrito “Cabezón” y Neno se morían de la risa cada vez que pasaba.

Jugando en el parque, a Pedrito le empezaron a sonar las tripas, tanto que parecía un terremoto.

– ¡Qué hambre! I’m hungry! – dijo Pedrito.

Neno se dio cuenta de que olía a perritos calientes por allí y siguiendo su olfato encontraron un puesto de perritos ambulante. Había mucha gente en la cola, así que tuvieron que esperar un buen rato.

Por raro que parezca, sólo les cobraron dos de los tres perritos. ¡A Pedrito se lo dieron gratis! Y eso que todos sabían que Pepi, la vendedora de perritos, era muy tacaña. Les pareció muy raro. Allí había gato encerrado.

Justo cuando Pedrito iba a dar el primer bocado, tropezó y el perrito cayó al suelo.

– ¡Eh, tú! ¡No me tires! – gritó muy enfadada la salchicha.

Los tres amigos se quedaron boquiabiertos cuando la salchicha dijo eso. ¡No era posible!

Lo que sucedió después no lo creeréis, aunque tendremos que esperar al viernes que viene para leerlo.

 

7 comentarios en “El perrito caliente parlante (primera parte)

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